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Rectorado Nuevo de LUZ

Ejecutivo nacional condena a los universitarios a morir de mengua

Con el último aumento decretado para el sector militar, se estima que solo el salario base de los miembros de la más alta jerarquía de la FNB supera en 32,3 % al SMN aprobado con el ajuste del 4,48 % de un profesor universitario titular con dedicación exclusiva

LUZ Agencia de Noticias

La educación ha dejado de ser una prioridad para el Gobierno venezolano. Pese a la importancia que tiene la formación de los ciudadanos para el desarrollo económico y social de la nación, el Poder Ejecutivo acarrea una deuda con el sector académico que amenaza con debilitar el funcionamiento de las máximas instituciones de educación superior del país. Hoy, la comunidad universitaria lucha por sobrevivir ante las crisis que aqueja a toda una población.

Según un estudio realizado por la Unión Nacional de Trabajadores para evaluar los salarios mínimos en Latinoamérica y el Caribe, Venezuela ocupa el último y penúltimo lugar en el ranking, con 32,3 y 0,89 dólares mensuales devengados por los profesionales del país de acuerdo con la conversión monetaria de la tasa Dicom (96.000 bolívares) y el libre de mercado.

Así, con inflación acumulada para mayo de 2018 del 24.571 % y una canasta básica que alcanza los 301.138.353 —según el Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores— el sueldo de los trabajadores universitarios se desploma ante la espera de la aprobación de unas tablas salariales adecuadas a la coyuntura nacional.

Para el economista y profesor jubilado de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad del Zulia (LUZ) Rafael Piña «hay un proceso de deterioro de la academia, de forma general, en los últimos años, producto de la inflación, que tiene acogotados a los trabajadores universitarios que no están recibiendo ni remotamente las remuneraciones requeridas para atender sus necesidades básicas». En ese sentido, agregó que «la educación en Venezuela está sufriendo una crisis terrible porque la situación está obligando a los profesionales a irse del país y las instituciones están quedando sin maestros y sin alumnos, cuyas familias no tienen para comer y tampoco para enviarlos a clases».

El jueves 28 de junio de 2018 se dio a conocer la aplicación de un ajuste del 3,2 % y, posteriormente, el 4 de julio, del 4,48 % a las tablas salariales por parte del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología (Mppeuct), de acuerdo a los aumentos del 150 %, 200 % y 40 % decretados por el Ejecutivo nacional en abril, junio y julio respectivamente. Sin embargo, aun con la aplicación de los cambios, las exigencias de los gremios universitarios de contar con remuneraciones dignas, a partir del establecimiento de 20 salarios mínimos nacionales (SMN), continúan sin respuesta.

En ese sentido, Piña afirma que con la decisión del Mppeuct las tablas salariales no expresa significativamente el salario de los profesores y los empleados de la universidad venezolana. «El trabajador universitario sobrevive. Los trabajadores universitarios estamos pasando hambre, porque no estamos cubriendo las necesidades básicas. Lo que se plantea es un ajuste mucho más elevado, en el sentido de que ya el costo de la cesta básica familiar para una familia de unos 5 miembros supera los 300 millones de bolívares. Ahora, con las nuevas tablas, el profesor que más gana, por ejemplo, no logra cubrir más de 3 % de la canasta básica».

Pero los ingresos del Estado nacional están destinado a otras inversiones. Entre los principales reclamos al Ejecutivo por parte de los trabajadores universitarios, se destaca las diferencias en los presupuestos y montos designados al sector militar. Según el informe de seguimiento de Presupuesto Anual 2018 publicado por la organización no gubernamental Transparencia Venezuela, entre enero y junio de 2018, el Gobierno nacional ha decretado 11 créditos adicionales al Ministerio Popular para la Defensa, los cuales superan incluso los 36,10 billones de bolívar aprobados para el ejercicio económico de este año.

Además, con el aumento del SMN decretado para los miembros de las fuerzas de seguridad del país por parte del presidente de la República, el 15 de junio de 2018, se estima que el salario base del personal de la más alta jerarquía en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana supera en 32,3 % al SMN aprobado con el ajuste del 4,48 % de un profesor universitario titular con dedicación exclusiva.

Ante esta realidad, el expresidente de la Academia de Ciencias Económicas del estado Zulia, explica que, justamente, el principal problema es que «estamos frente a un Gobierno, frente a un régimen, que quiere controlar todo en la sociedad», lo que ha incidido en el deterioro de la academia y las condiciones de vida de la sociedad venezolana.

En efecto, reiteró que «la educación es básica para todo proceso de desarrollo. La formación de los ciudadanos es vital y esencial, porque sin ello no es posible avanzar». Asegura que «la universidad debe mantenerse abierta; pero necesita un apoyo mínimo en materia presupuestaria y de recursos, y que los trabajadores universitarios tengan una remuneración más o menos justa que permita vivir decentemente. Si eso no se logra, estamos inmersos en una crisis bastante grave a la cual no se le vislumbra una salida inmediata y sólida, que permita avanzar en la recuperación de los espacios universitarios tan elementales para el progreso económico y social de la nación».

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